El Día Mundial de la Alimentación se celebra desde el 16 de octubre de 1979. Fue creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con la finalidad de crear conciencia sobre el problema mundial de alimentación, luchar contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
Más de 2 000 millones de personas no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes, y la demanda de alimentos aumentará, dado que se espera que la población mundial alcance casi 10 000 millones en 2050. Además, el impacto de la malnutrición (desnutrición, carencia de micronutrientes, así como sobrepeso y obesidad) en la economía mundial se estima en 3,5 billones de dólares al año.
Este año la celebración del Día Mundial de la Alimentación es especialmente importante, ya que nos encontramos en medio de una crisis sanitaria global que ha impactado de manera notable a los más pobres y vulnerables del mundo, y serán, a su vez, quienes se verán más afectados por los cambios económicos derivados de esta crisis. Las cifras de personas que pasan hambre podrían verse especialmente incrementadas debido al COVID 19.
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El lema del Día Mundial de la Alimentación: “Cultivar, nutrir, preservar. Juntos. Nuestras acciones son nuestro futuro”.

Fuente: FAO
Desde la FAO, nos invitan a reflexionar y tener en cuenta que mientras empezamos a desarrollar planes de recuperación podríamos adoptar soluciones innovadoras para mejorar nuestros sistemas alimentarios, teniendo en cuenta que aunque ahora producimos alimentos más que suficientes para alimentar a todos, nuestros sistemas alimentarios están desequilibrados:
- Hambre.
- Obesidad.
- Degradación ambiental.
- Pérdida de diversidad biológica.
- Desperdicio de alimentos.
Estos son solo algunos de los problemas del sistema alimentario mundial. Las mejoras a realizar mientras desarrollamos planes de recuperación para salir de esta crisis, podrían incluir:
- Medidas de protección social.
- Innovación y digitalización.
- Prácticas agrícolas sostenibles que preserven los recursos naturales, la salud y el clima.

Fuente: FAO
Pero también nosotros podemos colaborar desde casa:
- Exigir alimentos saludables para aumentar así la demanda mundial de alimentos nutritivos. Una alimentación sana para nosotros también lo es para el suelo y para nuestro medio ambiente.
- Apoyar a los productores locales, comprando alimentos frescos cultivados localmente. Al hacerlo estamos ayudando a la economía local y fomentando la diversidad de cultivos.
- Comprar alimentos de temporada. Así evitamos la importación desde otra parte del mundo. Los alimentos de temporada son más maduros, sabrosos y nutritivos.
- No desperdiciar alimentos. Aprender a almacenar alimentos no consumidos para la comida de otro día es una forma de evitar el desperdicio de alimentos en perfecto estado.
- Sensibilizar a través de la educación sobre la importancia de comer bien y promover una alimentación saludable.
- Si dispones de espacio en casa, acceso a un jardín o un balcón con espacio para macetas, puedes aprender a cultivar sus propias frutas, verduras y hierbas. Serán mucho más sabrosas y sabremos valorar el esfuerzo de las personas que se dedican al cultivo de productos.
Cultivar, nutrir y preservar juntos. Nuestras acciones son nuestro futuro
¡Celebremos este 16 de octubre recordando que todos, dentro de nuestras posibilidades, tenemos la obligación de trabajar por un futuro mejor!